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Olga Grídchina
Ph. D (Economía),
Centro de Investigaciones de Economía Internacional

Universidad de La Habana, Cuba

 

RUSIA EN EL CAMINO HACIA  LA ORGANIZACION MUNDIAL DE COMERCIO


Resumen: El artículo examina el proceso del ingreso de Rusia a la OMC. Se analizan los resultados de negociaciones con varios socios comerciales y las discrepancias restantes. Se evalúan las consecuencias posibles positivas y negativas de adhesión a la OMC. Se demuestra la diferencia entre enfoques existentes en Rusia sobre la entrada a la organización. Una atención  especial se presta a la influencia de incorporación a la OMC para agricultura rusa.


Palabras clave: OMC, comercio mundial, liberalización, negociaciones multilaterales, procedimientos discriminatorios.


En 1993 Rusia presentó su solicitud para ingresar en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en 1994 inició las negociaciones al respecto. Sin embargo, se necesitó más de una década para superar los obstáculos y principales divergencias, así como firmar casi todos los acuerdos bilaterales. Ahora, el país está a punto de entrar en esta importante organización internacional que agrupa a 151 estados del mundo. Hoy día Rusia es el último de los países que influyen sustancialmente en la coyuntura mundial pero que se encuentra al margen de la OMC. De hecho, el presidente Vladímir Putin destacó como un objetivo básico de su mandato presidencial la entrada en esta organización.


El acceso de Rusia a la OMC será un paso muy importante hacia la integración en el mercado internacional y en el sistema de comercio mundial. Asimismo el ingreso en la OMC dará un potente impulso al proceso de modernización de la economía de Rusia y contribuirá al crecimiento de su capacidad competitiva. Según el ministro de Desarrollo Económico, German Gref,  "Rusia vive un momento histórico, pues se integra en la economía global y podrá así competir en condiciones de igualdad en los mercados mundiales" (1). El ministro recalcó que Rusia continuaría aumentando su peso en la economía global y aseguró que para ello existen todas las condiciones.
 

Rusia - Estados Unidos: el acuerdo suscrito


Las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos acerca del ingreso de Rusia en la OMC han sido, sin dudas, las más arduas y se necesitaron más de ocho años para superar sus divergencias.


El 19 de noviembre de 2006 en el Encuentro de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico los altos representantes del comercio de Estados Unidos y Rusia suscribieron un acuerdo sobre la entrada de este país en la OMC, con lo que se eliminó el principal obstáculo existente. El hecho ha sido catalogado como un importante paso en el proceso de plena incorporación de Rusia en la economía mundial, lo que pudiera repercutir de manera importante en el desarrollo futuro de las relaciones entre los dos países.


Los asuntos pendientes principales eran, entre otros, la protección de la propiedad intelectual en Rusia, la reconsideración de las medidas de control sanitario y fitosanitario en las importaciones y la concesión de licencias para diversas actividades financieras, de ingeniería, logística petrolera y arquitectura.


Al referirse al acuerdo suscrito en Vietnam, algunos miembros de la Duma Estatal, Cámara Baja del Parlamento Ruso, señalaron, que a pesar del largo periodo de tiempo que han tomado las conversaciones, Rusia no había hecho concesiones que pudieran dañar los intereses del país. Ambas naciones -indicaron los legisladores- lograron condiciones ampliamente aceptables en materia de agricultura y de derechos de propiedad intelectual.


De acuerdo con el contenido del pacto, después de entrar en la OMC, Rusia podrá mantener la prohibición de establecer los sucursales de entidades bancarias extranjeras en su territorio, de acuerdo con la normativa que obliga que los bancos no cuenten con una financiación exterior superior al 50% de su capital total. Del mismo modo, en lo que se refiere a las compañías de seguros, las firmas extranjeras no podrán implantarse en el mercado ruso hasta pasados nueve años de la inclusión del país en la OMC y, al igual que sucede con las entidades bancarias, su financiación foránea no podrá superar en ningún momento el 50% del capital total.


Según el acuerdo, durante los siete años posteriores al consentimiento del acceso de Rusia a la OMC, las importaciones de vehículos de marcas extranjeras estarán sujetas a impuestos que se reducirán hasta el 15%. Asimismo, Rusia se ha comprometido a reducir de manera notable los impuestos aduaneros que gravan los productos relacionados con tecnologías informáticas y con materiales empleados por la industria aeronáutica, al tiempo que accedió a imponer unas medidas más severas para la protección de la propiedad intelectual en el país, en particular, para frenar la piratería y la falsificación de bienes foráneos. No obstante, los EEUU han expresado sus reservas sobre los niveles alcanzados en los temas de la protección de la propiedad intelectual y el acceso de capitales extranjeros a los mercados financieros en Rusia.


El acuerdo permite, en las exportaciones del país, beneficiarse de las tarifas arancelarias que disfrutan los productos de los miembros de la OMC. A la vez, el documento prevé una reducción de los aranceles de casi todos los productos importados, desde medicamentos hasta maquinaria agrícola (2).


Sobre este particular las instancias rusas dejarán de otorgar facilidades en la imposición aduanera (el 15%) a las maquiladoras de vehículos. La disposición sobre el ensamblaje industrial de vehículos, firmada por el entonces primer ministro Mijaíl Fradkov en abril de 2005, otorgó a las compañías que suscribieron acuerdos correspondientes con el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio (MDEC), el derecho de importar piezas y componentes sin pagar derechos aduaneros, asumiendo el compromiso de lanzar no menos de 25.000 vehículos al año.


Asimismo, las exenciones arancelarias no obligan que el fabricante rebaje los precios del automóvil por lo que la rentabilidad del negocio puede aumentar un 10%, estimulando un boom automovilístico, lo que explica el hecho que seis productores  extranjeros resolvieron instalarse en el territorio ruso. Según los datos de German Gref, las facilidades aduaneras moverían a compañías extranjeras a invertir en Rusia unos US$ 2 mil millones.


Ya a mediados del verano de 2006 quedó suspendida la vigencia de la disposición gubernamental por contradecir las normas de la OMC. No obstante, los que han presentado las solicitudes correspondientes o han firmado acuerdos con el MDEC, seguirán gozando de las facilidades aduaneras y figurarán en la lista de compañías según lo acordado con la OMC.


Por otra parte, Rusia constituye uno de los principales mercados para las exportaciones de carne de Estados Unidos, sobre todo avícola. Una de las cuestiones que prolongaron las negociaciones bilaterales fueron las discrepancias respecto al proceso de inspección sanitaria de este tipo de productos.


Según lo acordado, EEUU se compromete a obligar a sus empresas exportadoras a aplicar las normas internacionales de cuarentena e inspección de los productos cárnicos, mientras que Rusia tendrá el derecho de inspeccionar, junto con EEUU, algunas de las exportaciones de carne.


La representante comercial de EEUU, Susan Schwab, señaló que la entrada de Rusia a la OMC beneficiaría a ambas naciones. El acuerdo bilateral ofrece nuevas oportunidades para el mercado de exportación de productos agrícolas e industriales estadounidenses, así como para el sector de servicios.


En tanto, Schwab anunció que ya antes de entrar Rusia en la OMC, los EEUU tienen previsto adoptar las medidas pertinentes para la plena normalización de las relaciones comerciales. A la vez, el Congreso procederá a debatir la eventual supresión de la enmienda Jackson-Vanik, un obstáculo sustancial para el desarrollo del comercio. El Presidente Bush prometió al Presidente de Rusia procurar la supresión de esa enmienda, la que en particular impide la entrega a Rusia de altas tecnologías. No obstante, algunos políticos en Moscú se mostraron bastante escépticos sobre esa promesa.


En los últimos años, las relaciones bilaterales se han desarrollado con altas y bajas. Actualmente éstas atraviesan un momento delicado por varias razones, principalmente por las amenazas provenientes del sistema estadounidense de defensa antimisil que se supone instalar en Polonia y en la República Checa, los desacuerdos en torno al programa nuclear iraní, por las críticas en Washington al supuesto retroceso de las libertades democráticas bajo el gobierno de Putin y por las maniobras militares de EEUU, donde Rusia aparece como enemigo convencional (3).


Parece evidente, que los tiempos de alianza estratégica entre EEUU y Rusia, aliados en la lucha contra el terrorismo internacional, han tocado su fondo. Los dirigentes de EEUU miran con recelo la emergencia de Rusia como superpotencia energética concientes de que en esta calidad ella podría cambiar completamente el panorama geopolítico en Eurasia. Igual de recelosa es la actitud de EEUU ante el creciente protagonismo de Rusia en las soluciones negociadas de diversos conflictos regionales, trátese del Oriente Próximo o de Irán.


En el espacio postsoviético también se vislumbra el peligro de la nueva rivalidad ruso-norteamericana. Las elecciones presidenciales de Ucrania han puesto de manifiesto que Moscú y Washington evalúan de manera muy diferente los procesos que se van operando en el territorio de la antigua URSS. Según la visión norteamericana, Rusia no ha superado todavía la nostalgia del fallecido imperio soviético y sigue aspirando, sin motivo alguno, a un papel de liderazgo en esta región.


De acuerdo con la interpretación rusa, cuando EEUU se empeña en insertar dentro del modelo americano-centrista del mundo a Georgia, Ucrania y, en un futuro, probablemente, a las demás repúblicas de la extinguida URSS, no hace sino inmiscuirse burdamente en una zona que, históricamente y aun ahora, ha sido de interés económico y geopolítico de Rusia. Ucrania y Georgia están a punto de ingresar en la OTAN, mientras que  Moldavia y Azerbaiyán también son candidatos potenciales. Lógicamente, Rusia interpreta todo lo referido a ese asunto como un intento de expulsarla de la zona en cuestión o, por lo menos, neutralizar su influencia en estos países históricamente ligados a ella cultural y económicamente y en los cuales residen más de 25 millones de rusos étnicos.


Con este telón de fondo, es comprensible que el acuerdo comercial suscrito constituyó en aquel momento un signo de acercamiento entre ambas potencias.


Es probable que el Presidente Bush, debilitado tras la victoria de la oposición demócrata en las elecciones legislativas celebradas en noviembre de 2006, haya impulsado la firma del acuerdo con el objetivo de obtener un compromiso de respaldo por parte de Rusia en temas clave para la política exterior norteamericana, como la guerra en Irak y el polémico programa nuclear de Irán.


El Presidente V. Putin dejó entrever que, tras la firma del tratado, Rusia podría mostrarse más dispuesta a cooperar con EEUU en otras áreas. "[El acuerdo] establece condiciones muy favorables para que trabajemos de manera conjunta frente a los problemas acuciantes en las relaciones internacionales", dijo Putin (4).


Algunos analistas han planteado la posibilidad de que los EEUU trate de condicionar el acuerdo para el ingreso de Rusia en la OMC, con el endurecimiento de su actitud ante Irán y el apoyo para aprobar un paquete de duras sanciones contra este país, del que Rusia es un importante socio comercial. Sin embargo, funcionarios rusos se apresuraron a señalar que Washington no debe esperar que Moscú cambie inmediatamente su postura frente a Teherán.


Rusia tiene relaciones privilegiadas con Irán y está construyendo una central nuclear en este país. V. Putin se entrevistó con el Secretario del Consejo Nacional de Seguridad iraní, Ali Laridzhani, y con esta entrevista se ha dado a entender que Teherán podría hacer alguna concesión a la Agencia Internacional de Energía Atómica.


A su vez, EEUU castigó, en agosto de 2006, a siete empresas de Rusia, India, Corea del Norte y Cuba por haber roto las restricciones comerciales impuestas a Irán, y prohibió que las compañías estadounidenses hicieran negocios con ellas. La penalización estadounidense amenazaba la cooperación con empresas norteamericanas en la esfera de la aeronáutica civil, lo que podría afectar el proyecto de desarrollo conjunto de un avión entre Boeing y Sukhoi .


Después de firmar el acuerdo entre EEUU y Rusia sobre el ingreso en la OMC, EEUU levantó las sanciones a la empresa estatal rusa de aviones Sukhoi acusada por Washington de proporcionar equipos a Irán que podrían ser utilizados para transportar armas de destrucción masiva.


Sin duda, la firma del protocolo conjunto tiene un valor importante, pero limitado, ya que no elimina todos los obstáculos en el camino hacia la OMC. El Congreso norteamericano deberá ratificar el acuerdo y los demócratas ya han indicado que esto no será fácil, debido a los problemas en el campo de los derechos humanos y el desarrollo de las libertades cívicas en Rusia.


Un paso significativo, pero no el último


El acuerdo suscrito no implica la entrada inmediata de Rusia en la OMC, sino que supone sólo un hito en el proceso de admisión. Todas las conversaciones bilaterales finalizaron hace medio año, sin embargo, posteriormente, EEUU, Arabia Saudita, Polonia, Georgia, Camboya plantearon nuevas pretensiones a Rusia. Algunos de ellos son a todas luces coyunturales y embadurnadas con política.


Por ejemplo, Rusia aún tiene que superar diversas rondas de negociaciones con Georgia, que mantienen tensas las relaciones con Moscú debido a las severas restricciones impuestas por Rusia a sus exportaciones. Las antiguas repúblicas soviéticas ven esta estrategia como un castigo por su acercamiento al Occidente.


Además, Rusia debe concluir protocolos bilaterales con Camboya, que presentó una serie de condiciones en torno a un grupo de mercancías, consideradas inaceptables por la parte rusa. Algunas de las discrepancias giran en torno a los aranceles de importación sobre productos industriales y la posible implantación por parte de Rusia de tarifas arancelarias sobre la entrada de carne de res, de cerdo y de pollo.


Rusia prevé zanjar los temas comerciales pendientes con la Unión Europea, concernientes en lo fundamental a la entrada de los productos agrícolas al mercado comunitario, uno de los mayores obstáculos para Moscú.


No se espera que las negociaciones pendientes resulten sencillas. Así, el viceministro georgiano para las reformas económicas y estructurales, Vakhtang Lezhava, indicó a finales de 2006 que su país no tenia intención alguna de apoyar la candidatura de Rusia para su entrada en la OMC y subrayó que sin este apoyo --Moscú no podrá entrar en la organización. Adicionalmente, otro importante funcionario georgiano, el Ministro de desarrollo económico, confirmó la postura firme de Tbilisi sobre este tópico.


En actualidad, Rusia aplica controles aduaneros en las repúblicas separatistas de Osetia del Sur y Abjazia, oficialmente pertenecientes a Georgia. En ese sentido los representantes del gobierno georgiano señalan que la principal demanda ante la entrada de Rusia en la OMC es el uso de aduanas legales. Ellos subrayan que cada Estado miembro de la OMC debe aplicar el mismo régimen comercial a todos los países, por lo que Rusia actualmente viola las reglas vigentes en esta organización multilateral. Rusia, por su parte, no está de acuerdo ni con la regulación de los puestos aduaneros por la OMC ni reconoce que está violando acuerdos bilaterales.


Georgia revocó en julio de 2006, su firma del protocolo bilateral suscrito en mayo de 2004 después de que Moscú prohibiera las importaciones de vinos, licores y aguas minerales georgianas. Fue recalcado que hasta que los problemas pendientes no se solucionen, no se apoyará la candidatura rusa.


Una vez concluidas las conversaciones bilaterales, Rusia deberá alcanzar un acuerdo multilateral global con la OMC, lo que duraría, según lo habitual, unos seis o siete meses de negociaciones. Después de llegar al acuerdo de principio sobre la adhesión, será posible zanjar todos los detalles técnicos ya en diversos órganos de trabajo de la OMC. Es por ello que Rusia podría formar parte de esta organización en el mejor caso sólo al comienzo de 2008.


Las ventajas y los problemas que se avecinan


Desde mediados de mayo de 2005 el Ministro del MDEC comenzó a promover a la sociedad rusa la idea acerca de la necesidad de agilizar el proceso de adhesión del país a la OMC. El Director del Departamento de negociaciones comerciales y el principal negociador ruso, Maxim Medvédkov, se entrevistó en numerosas ocasiones con hombres de negocio y periodistas, insistiendo en que Rusia debe ultimar el proceso de conversaciones sobre el ingreso lo más rápido posible.


En Rusia muy pocos dudan que el país debe adherirse a esta organización, ya que se facilitará el acceso a nuevas tecnologías y medios de producción y se ofrecerá la posibilidad de participar en la elaboración de las "reglas del juego" en los mercados mundiales.


Resulta evidente que la adhesión a la OMC redundará en beneficio de los sectores competitivos de la economía rusa, entre ellos, el metalúrgico. El Presidente del Consejo de directores de Severstal, Alexei Mordashov, declaró que el ingreso no tendrá efectos negativos para el país, pues la economía nacional ya está integrada en la mundial y que el estatuto del país como miembro pleno podría favorecer la protección de las exportaciones rusas.


Además, el ingreso en la OMC deberá crear un clima más favorable en el mercado ruso para las inversiones extranjeras que tendrán la oportunidad de presentar las demandas a los tribunales internacionales de arbitraje. El ingreso en la OMC "no supondrá un colapso ni un avance radical", dijo German Gref, pero sí hará la economía rusa mucho más atractiva para las inversiones, igual que sucedió con China después de su incorporación (5).


German Gref recordó que cada año de retraso en la adhesión a la OMC le cuesta a Rusia US$ 2.000 millones. Ello resulta de las medidas discriminatorias y proteccionistas aplicadas por otras naciones en relación a los artículos rusos. El futuro ingreso de Rusia en la OMC dará un fuerte impulso a la economía nacional asegurando una contribución anual del 2% al volumen del PIB, afirmó el ministro (6).


Sin embargo, algunos círculos de negocios rusos y expertos no ocultan sus inquietudes. A juicio del Director del Instituto de Problemas de Globalización, Mijaíl Deliaguin, los mercados nacionales rusos actualmente están débilmente protegidos y el ingreso a la OMC podría causar un deterioro de los intereses económicos de Rusia.


Además, para actuar en igualdad de condiciones en los mercados internacionales, el país debe contar con un nivel adecuado de competitividad y con una coherente política estructural e industrial. Según el académico Nikolai Petrakov, Director del Instituto de Problemas de Mercado, el proceso de la entrada deberá ser extendido en el tiempo ya que, como se sabe, una serie de nuestras ramas no son competitivas (7).


El Director del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, Nikolai Shmeliov, también sostiene que el país no está preparado para el ingreso en la OMC. "Según las estimaciones, tal paso provocaría la bancarrota del 90% de las empresas del sector manufacturero. Por eso el asunto no corre prisa", afirmó (8).


A los productores de vehículos, a las industrias ligera y aeronáutica, al igual que al agro también les preocupa mucho la posibilidad de la futura competencia por parte de las compañías de otros países. La Presidenta de la compañía textil Don-tex, Ana Ignátova, cree que la industria nacional ligera tampoco está lista para el ingreso del país en la OMC. Afirmó que en el mercado doméstico prevalecen las mercancías producidas en Turquía, China e India". Las condiciones en que trabajamos no son iguales. EEUU subvenciona la compra de materias primas para el sector textil, Turquía compensa hasta el 25% de las tarifas de electricidad. En Rusia la situación es bien diferente" (9).


El presidente del grupo aeronáutico Iliushin, Victor Livanov, hace recordar que muchos países miembros de la OMC subvencionan la producción de nuevos aviones. Así, de los 12 mil millones de dólares que la compañía Airbus necesitaba para crear un nuevo aparato, 4 mil millones fueron asignados por las autoridades de la Unión Europea (UE), mientras que Rusia se enfrenta con el problema de los créditos a largo plazo. Por la opinión de Livanov, los aviones de fabricación rusa podrían competir con los Boeing y Airbus siempre y cuando el Estado prestara el apoyo financiero necesario al sector y anulara los derechos aduaneros a las importaciones de los componentes, proceso que llevara 10 años como mínimo.


Mediante el acuerdo con EEUU, Rusia acepta reducir sustancialmente, después de ingresar en la OMC, los aranceles sobre los equipos y componentes de aviación. En los cuatro años posteriores al ingreso, Rusia deberá reducir los aranceles del 20 al 7,5% en la categoría de aviones de fuselaje ancho; y del 20 al 5%, en la de componentes de aviación comercial, incluidos los motores.


También será necesario proceder a una reducción gradual de las tarifas aplicadas al leasing de aeronaves extranjeras con una capacidad de hasta 50 pasajeros o entre 115 y 160 pasajeros. Hoy en día, el importe de los aranceles y el impuesto sobre el valor agregado (IVA) con que se gravan en Rusia los aviones importados asciende al 40% de su valor total (10).


Habiendo excluido del acuerdo las aeronaves con capacidad de entre 50 y 115 pasajeros, el gobierno ruso protegió el futuro avión de rutas regionales Sukhoi Superjet 100, un proyecto evaluado en US$ 1.600 millones y financiado al 50% por el Estado.


Se verá directamente afectado en cambio el Iliushin-96, un modelo de fuselaje ancho destinado para los vuelos de larga distancia. Originalmente, Rusia pensaba vender cada año 37 máquinas de este tipo, pero la producción de cada modelo, según las evaluaciones de Deloitte & Touche, genera pérdidas de US$ 10 millones debido a la escasez de pedidos (11).


En la categoría de aviones con capacidad para 115-160 pasajeros compiten el Boeing-737 y el Airbus A320. Rusia tenía un modelo equiparable, el Túpolev-154, pero hace tres años dejó de fabricarlo. En cuanto a los sustitutos que fueron desarrollados en la década del 90, Túpolev-334-200 (126 plazas) y Túpolev-204-300 (160 plazas), todavía no se producen en serie.


El Gobierno confía en que el nuevo proyecto ruso podrá competir con A320 y con Boeing-737 hacia el año 2016. Sin embargo, los expertos independientes coinciden en que Rusia será incapaz de implementar este programa por cuenta propia. Borís Alioshin, Director de la agencia industrial rusa Rosprom, mencionó la eventual cooperación con Airbus o con China en dicho proyecto.


Según algunas previsiones, en los próximos años el mercado ruso de aviones comerciales estará dominado por marcas extranjeras. En el período de 2006-2015 se darán de baja 678 aeronaves; y en 2015-2020, otras 111. Una vez modernizado el parque aeronáutico, un 67% de los aviones de larga distancia y un 85% de los de rutas medianas serán modelos importados.

 

Implicaciones para el sector agrícola


En los últimos dos años en Rusia se multiplicó el número de conferencias, mesas redondas y debates televisivos en relación con el ingreso del país en la OMC. La discusión se torna cada vez más acalorada. Suscitan especial inquietud las consecuencias que ese ingreso podría traer para el sector agroindustrial que registra las más bajas tasas de crecimiento.


Durante la mesa redonda, celebrada en Moscú bajo el título "Expectativas e inquietudes de los empresarios nacionales de cara al ingreso de Rusia en la OMC" se destacó que el país ocupa el segundo lugar en el mundo en cuanto a los procedimientos discriminatorios, después de China, ya miembro pleno de la OMC. Cuánto más alta es la tasa del IVA sobre las exportaciones rusas, tanto mayor es la cantidad de los procedimientos antidumping que se aplican al país. ¿Resolverá este problema el ingreso de Rusia en la OMC? Eso está por ver.


El Director del Instituto de Agricultura, Iván Ushakov, cree que el ingreso de Rusia en la OMC reducirá las exportaciones rusas hasta el 1%, mientras que las importaciones crecerán hasta el 2,3%. Eso significa que el monto de las compras superará el de las ventas en US$ 7,3 mil millones (12). Como consecuencia, el agro ruso sufrirá pérdidas de orden de US$ 4 mil millones, el doble que las dotaciones presupuestarias al sector.


La mayoría de los países miembros de la OMC subvencionan tanto la agricultura como la industria ligera. Es evidente que Rusia no podrá competir, por ejemplo, con la UE, por el importe de las dotaciones presupuestarias. Por eso algunos sectores de la economía rusa podrían arruinarse ante la competencia global.


El ingreso en la OMC con certeza causará un deterioro a la capacidad competitiva de la agricultura rusa en los mercados exteriores, ya que presentaría a Rusia las exigencias más duras que se aplican respecto a los miembros de esta institución.


Los empresarios agrícolas han examinado los problemas que enfrenta el sector. El informe que los expertos de la Unión de Bolsas de Mercaderías de Rusia presentaron al Comité parlamentario de política agraria, dice que Rusia necesitará de 3 a 5 años para ser competitiva en la agricultura a condición de que las dotaciones presupuestarias no sean menores de US$ 13 mil millones anuales. Es decir, se trata de aumentar las asignaciones en 6 veces, mientras que en el año 2005 las dotaciones al agro se redujeron al 1,5%, frente al 4,6% registrado en 1995 (13).


Cada actor del mercado agrario ruso interpreta a su manera las consecuencias del ingreso del país en la OMC. Por ejemplo, la Unión de Productores de Cereales de Rusia afirma que, de cumplir la exigencia de abandonar las subvenciones a las exportaciones, que presentan 35 países miembros de la OMC, el precio del grano ruso será más bajo que en otros países productores. Vale señalar que los productores de cereales franceses y sus colegas polacos forjaron una coalición para prohibir la venta del trigo ruso y ucraniano en el mercado europeo.


Los parlamentarios rusos están convencidos de que lo mismo va a pasar con los productores nacionales de carne. La supresión de las cuotas por exigencia de la UE y la reducción de los aranceles reducirán la demanda de carne local provocando una drástica disminución del ganado. El mantenimiento del sistema de cuotas, por el contrario, ha aportado hasta la fecha buenos resultados. Así, la producción de carne de ave en Rusia ha registrado un incremento muy considerable. También han crecido las superficies ocupadas por la remolacha azucarera, en un 14,6%, y las cosechas, en un 17% (14).


Debido a la apertura de sus fronteras, Rusia no puede enfrentar más la avalancha de productos baratos, igual que las importaciones "grises" procedentes de los países de la CEI y los nuevos Estados miembros de la UE. El ministro Viacheslav Gordéev constató que en 2004, por ejemplo, el suministro no contabilizado del azúcar crudo y el azúcar blanco desde Ucrania y Belarús, parcialmente en forma de reexportación, alcanzó un millón de toneladas asestando un golpe demoledor a los precios del mercado interno.


¿Cómo será para los 40 millones empresarios agrícolas rusos el balance global del ingreso en la OMC? Evgeny Serov, uno de los principales expertos del Instituto de la Economía de Transición, considera que la adhesión a la OMC se traducirá en el levantamiento de muchas barreras en materia de importaciones, por valor de US$ 3.000-4.000 millones, y que la producción agraria total caerá en un 1,5-2,0% con respecto al nivel actual.


Otro peligro tiene que ver con la desaceleración de las inversiones externas e internas en la agricultura. El 2006 marcó un máximo histórico en materia de los capitales foráneos invertidos en la economía rusa US$ 55,1 mil millones en comparación con US$ 11,0 mil millones en 2000 - pero la agricultura recibe desde hace varios años menos del 0,6% del total (15).


A modo de conclusión


Finalmente, muchos socios comerciales, en particular la UE, insisten en que Rusia acelere su ingreso en la OMC. Sin embargo, numerosos círculos interesados rusos miran esta situación con una óptica distinta. La encuesta realizada el 21 de abril del 2005 por la emisora radial Eco de Moscú mostró que el 78% de las 3376 personas encuestadas consideran que el ingreso a la OMC traería más consecuencias negativas que positivas (16), aunque en los últimos dos años el número de los partidarios de la entrada de Rusia se ha aumentado.


Sin embargo, las ganancias millonarias prometidas por el Banco Mundial (BM) parecen efímeras y serán asequibles para Rusia solamente a largo plazo, mientras que las pérdidas pueden producirse con carácter inmediato, en cuanto este país haya aplicado todas las medidas previstas en los acuerdos firmados, sobre todo con EEUU, la UE y el BM.


Si no hay alternativa al ingreso en la OMC, sí hay opciones respecto a los plazos y las condiciones. Según uno de los economistas conocidos, Serguei Glasiev, la OMC es una especie de ring, es una plaza para la competencia, donde los más fuertes oprimen a los más débiles, pero los débiles tienen los instrumentes para su defensa, los cuales hay que conservar para poder competir. No se puede ingresar a la OMC en las condiciones que no nos permiten defender nuestros intereses, hay que negociar estas condiciones (17).


Por último, hay consenso que la adhesión rusa debe ser gradual y podrá completarse después de que se hayan desarrollado al detalle las medidas encaminadas a la máxima protección de los intereses nacionales.


El cronograma del gobierno ruso propone cerrar el ciclo de conversaciones bilaterales y multilaterales en 2007 a fin de materializar el ingreso a la OMC a inicios de 2008. ¿Alcanzará el tiempo para resolver todos los problemas planteados?

 

 

 


1. Rusia busca ingresar a la Organización Mundial de Comercio. - EFE. Moscú, 19.XI.2006. - www.eluniverso.com
2. . ., 07.IV.2006.
3. Estas maniobras, desarrolladas bajo el nombre de Vigilant Shield 2007, se efectuaron en Estados Unidos entre el 4 y 14 de diciembre de 2006.
4. Rusia, a un paso de entrar en la OMC. 20 de noviembre de 2006. -  http://www.lanacion.com.ar/860375.
5. , 09.XII.2004.
6. El futuro ingreso de Rusia en la OMC dará un impulso a la economía nacional. - , 08.XII.2006.
7. La estación radial . Programa Buscamos la solución. Moscú, 18.II.2006.
8. Nina Kulikova. La apresuración es mala consejera. Acerca del ingreso de Rusia en la OMC. - , 24.V.2005.
9. Ibidem.
10. . ., 21.XI.2006.
11. Ibidem.
12. Vasili Zubkov, Disparidad de pareceres sobre el ingreso de Rusia en la OMC. - , 18.V.2005.
13. Ibidem.
14. Ibidem.
15. Rusia en cifras 2006. Moscú, 2007.
16. La estación radial , Programa Buscamos la solución. Moscú, 18.II .2006.
17. Ibidem.


 

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